… se han descubierto dos sermones inéditos de san Agustín?

Una vez más, la historia vuelve a sorprendernos. En junio de 2026 se ha anunciado el descubrimiento de dos sermones inéditos de Agustín de Hipona, identificados en un manuscrito medieval del siglo XII conservado actualmente en la Biblioteca Diocesana de Pelplin, en Polonia. El hallazgo lo ha realizado el profesor Christian Tornau, de la Universidad de Würzburg (Alemania),  mientras estudiaba un códice procedente de la antigua abadía cisterciense de Bad Doberan.

No es fácil exagerar la importancia de esta noticia. Agustín (354-430) es, probablemente, el autor cristiano más estudiado de la Antigüedad latina. Durante siglos se han catalogado, editado y analizado miles de manuscritos relacionados con sus obras. Por eso, encontrar hoy textos auténticos desconocidos es un acontecimiento extraordinario para la patrística y la historia de la teología.

Los investigadores han sometido los sermones a un minucioso análisis filológico y estilístico, comparándolos con el resto de la producción agustiniana. El consenso académico considera auténtica la atribución, y ya se prepara una edición crítica para su publicación.

Pero, ¿de qué hablan estos sermones?

Ambos textos abordan uno de los episodios más enigmáticos del Antiguo Testamento: la consulta del rey Saúl a la pitonisa de Endor, narrada en 1 Samuel 28. Desesperado porque Dios ya no responde a sus oraciones, Saúl recurre a una nigromante para invocar al profeta Samuel antes de la batalla contra los filisteos.

Quizá el aspecto más interesante del hallazgo no sea el tema tratado, sino el propio método pastoral de san Agustín. Según los investigadores, en el primer sermón expone diversas interpretaciones posibles del texto bíblico y deja abierta la reflexión. En el segundo, pronunciado días después, vuelve sobre la cuestión y profundiza en ella.

Esta actitud nos revela a un pastor que no teme afrontar pasajes difíciles de la Escritura y que respeta la inteligencia de sus oyentes. Lejos de ofrecer respuestas simplistas, Agustín acompaña a los fieles en la búsqueda de la verdad, mostrando que algunas cuestiones requieren estudio, discernimiento y humildad.

Así, dieciséis siglos después de su muerte, san Agustín sigue sorprendiéndonos. Y no ya porque aparezcan nuevos textos, sino porque esos escritos nos permiten descubrir de nuevo a un obispo apasionado por las preguntas fundamentales: la acción de Dios en la historia, el misterio del mal y la correcta interpretación de las Escrituras.

Como si de una película de misterio se tratara, a veces, entre las páginas de un viejo códice medieval, todavía pueden aparecer voces que creíamos perdidas para siempre. Y en esta ocasión, la voz recuperada ha sido nada menos que la de Agustín de Hipona, uno de los mayores Doctores que tiene la Iglesia.

Fuente: Universidad de Würzburg; Corpus Scriptorum Ecclesiasticorum Latinorum (CSEL); información difundida por diversos medios especializados en junio y julio de 2026.